miércoles, 11 de junio de 2008

Programa.


Nuestra propuesta programática para los venezolanos tiene su acento en la superación de la pobreza, en la elevación de condiciones y calidad de vida, que brinde mayores y mejores espacios democráticos, sistema de seguridad social y atención de salud pública, educación de calidad para todos, empleo, oportunidades de realización y superación para la juventud, salarios dignos, vivienda y seguridad ciudadana.

Vamos a la acción política a encontrarnos con las organizaciones de base del pueblo venezolano, a la movilización en defensa y conquista de sus reivindicaciones, para generar espacios de coincidencia en la promoción de sus luchas y el impulso de liderazgos emergentes, respetando su autonomía e independencia.

Construir una sociedad con justicia social, democracia política y participación popular pasa por realizar en Venezuela un cambio radical en democracia, orientado a redefinir su rasgo esencial: su carácter de petro-estado. La ineficiencia congénita del Estado venezolano, su escasa vocación para establecer una relación no autoritaria con la sociedad, su incapacidad para sostener políticas de largo aliento y su renuencia a presentar cuentas ante los ciudadanos provienen de que en Venezuela el Estado (y, concretamente quien lo dirige, el Gobierno) no está obligado a ser exitoso y responsable, porque –aunque se equivoque una y otra vez- siempre tendrá a mano los ingresos de la factura petrolera para seguir financiando su ineficiencia y su autoritarismo.

Teniendo esto claro, marcamos distancia con quienes desde una óptica liberal han manifestado que la solución al petro-estado consiste en privatizar el negocio petrolero a través de diversas modalidades, pues estas tesis olvidan el principio de la solidaridad y la responsabilidad intergeneracional, es decir: la solución al petro-estado no es que los venezolanos del presente “inviertan” (unos) o “se coman” (otros) el petróleo “porque es suyo”. Se trata de que todos los venezolanos del presente y del futuro puedan disfrutar de educación y seguridad social, gracias al manejo adecuado y proactivo de una riqueza que es de la sociedad.

Es clara la necesidad de realizar un auténtico cambio radical en democracia en el Estado y la sociedad venezolanas, cambio que estará determinada por un hecho sencillo en su enunciado, pero de unas consecuencias políticas, sociales e institucionales inmensas: proponemos crear y poner en funcionamiento mecanismos institucionales, jurídicos, financieros y de control social que garanticen que el dinero del petróleo vaya directo a financiar la educación y la seguridad social de la población, garantizando que los gobiernos de turno no puedan tocar ni un solo centavo del ingreso nacional por concepto de hidrocarburos. De esta forma, los venezolanos tendrán no sólo el “derecho” sino la posibilidad real de contar con viviendas, hospitales, clínicas, escuelas, liceos y universidades del primer mundo, con seguro de desempleo y con pensiones dignas, mientras la sociedad tendrá que vivir de su trabajo... y el Estado tendrá que vivir de la sociedad, de los impuestos de los ciudadanos.

Como consecuencia de este cambio radical en democracia, no tendremos -como hasta ahora- un Gobierno rico, una economía mediatizada y un pueblo pobre, sino que tendremos a un pueblo educado, saludable y con garantías básicas para una existencia digna; tendremos una economía y una sociedad obligadas a ser eficientes y exitosas, y tendremos finalmente a un Estado y a unos gobiernos que dependerán de los ciudadanos, pues vivirán exclusivamente del dinero que los ciudadanos paguen a través de sus impuestos, y por ello los gobiernos estarán obligados a rendir cuenta ante la ciudadanía y, en consecuencia, a desarrollar gestión y tener resultados.

Venezuela tiene la necesidad de hacer este cambio radical en democracia, pues tenemos a un pueblo en la miseria y a una clase media coartada en su capacidad para el desarrollo de iniciativas por la existencia de un Estado y un gobierno ineficiente y autoritario. Venezuela tiene además los recursos para hacerlo, pues por lo menos hasta el año 2.050 no esta previsto en el mundo el desarrollo comercial de fuentes de energía alternativas al petróleo. Y, sobre todo, Venezuela ha pagado ya un precio altísimo por no hacer este cambio radical que proponemos, pues la ineficiencia y la corrupción, no son sino el resultado de lo que alguna vez el experto petrolero venezolano que fundó la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonzo, llamó el “Efecto Venezuela”, que consiste en padecer a un Gobierno y un Estado ricos sin necesidad de ser eficientes, en medio de un pueblo pobre aunque sea trabajador, de una economía mediatizada pudiendo ser exitosa y de un conjunto social reducido a la condición de rebaño clientelar, en vez de ser protagonista real de su vida. Eso es lo que vamos a cambiar.
Para nosotros, la salida es HACIA ADELANTE, hacia la construcción de una NUEVA DEMOCRACIA, una nueva experiencia democrática que una los valores republicanos de la separación de poderes, alternabilidad democrática, funcionamiento de las instituciones y vigencia del Estado de Derecho, con la sensibilidad social necesaria para colocar el combate a la pobreza en el centro de la acción del Estado y de la sociedad, y con el compromiso político indispensable para asumir la participación popular y el protagonismo social no como consignas o coartadas, sino como realidades que el Estado en vez de contener, secuestrar o “tolerar”, debe respetar, impulsar y fortalecer.
Construir el cambio con la gente y no “para” la gente, pasa por hacer protagonistas del cambio a ese 80 % de venezolanas y venezolanos que se debaten entre la pobreza a secas y la miseria atroz.

Declaración de Principios.

Paso a la Nueva Democracia es el resultado del encuentro de dirigentes populares que provenimos de tendencias y tradiciones políticas y organizativas de la izquierda, la centroizquierda y en general de sectores progresistas de la vida política y social venezolana, que forman parte de las fuerzas que en nuestro país han venido luchando por la justicia social, el acceso de todos a la prosperidad económica y por el fortalecimiento y expansión de las libertades políticas y de la participación directa de los ciudadanos en la definición de nuestro destino como sociedad.

Los hombres y mujeres que integramos Paso a la Nueva Democracia compartimos claros principios y sólidos valores: estamos convencidos de que la equidad y la justicia social son un prerrequisito indispensable para que el país alcance el desarrollo pleno; Valoramos la democracia no sólo como conjunto de mecanismos institucionales, sino como forma de vida que supone, implica y exige tolerancia, inclusión, amplia participación popular, reconocimiento de la legitimidad de las diferencias y estímulo a su debate en libertad.

Creemos en un cambio verdadero, sustancial, en el modelo económico, político y social del país. Significa el fin del manejo discrecional de la riqueza petrolera por los gobiernos, el fin del asistencialismo clientelar, el fin de la impotencia social y el fin del autoritarismo gubernamental, para que surja una Nueva Democracia que promueva el acceso efectivo a una educación de calidad, a servicios de salud óptimos, a empleo verdadero y productivo para que –sobre esa plataforma que garantice la efectiva igualdad de oportunidades- puedan ser verdaderos dueños de sus vidas.

Para ello es indispensable la reinvención de la política, tal y como la hemos conocido los venezolanos. Se hace imperativo el retorno de la ética en el ejercicio de la función política, y el entender ésta como servicio público y no como puerta de emergencia o escalera de servicio para el ascenso social o el poder económico.

En este nuevo contexto, de la política digna, de la política necesaria, un dirigente político no será otra cosa que un ciudadano ejemplar, y un presidente de la república será un mandatario, es decir, un individuo con un mandato de sus ciudadanos, ante quienes rinde cuentas.

Creemos en la construcción de un nuevo tipo de partido democrático y eficiente que supere el viejo papel de los partidos políticos como “correas de transmisión” entre el Estado y la Sociedad, en maquinarias clientelares, en agencias de empleos, en centros de distribución de contratos, en fin, en mecanismos para-institucionales para la distribución de la renta, en tentáculos de corrupción. Hacer la Nueva Democracia pasa por reinventar los partidos como organizaciones inteligentes, capaces de actuar como centros de generación de ideas novedosas y nutritivas, capaces de ofrecer esas ideas al pueblo y de transformarlas en políticas públicas, con resultados evaluables y de los cuales se rinda cuenta ante los ciudadanos.

Paso a la Nueva Democracia es una organización, con la más profunda y amplia democracia interna en su debate y en sus mecanismos de toma de decisiones, que rompe con las prácticas personalistas de quienes pretendiendo eternizarse en el poder han convertido a los partidos tradicionales en fuerzas ineficientes al servicio de sus intereses particulares, haciéndole un daño irreparable a los factores de cambio en nuestro país. Por tanto, pretendemos un movimiento con una estructura organizativa sencilla, transparente y alternativa, que reconozca los liderazgos naturales y promueve e impulsa el surgimiento y desarrollo permanente de nuevos liderazgos. Una organización que pregona la lucha democrática, y electoral, la lucha reivindicativa y la movilización de las bases de la sociedad, superando las prácticas burocráticas y politiqueras que de espaldas al pueblo pretenden decidir acerca de su destino sin contar con su participación y protagonismo.

Vamos a construir una sociedad en que la felicidad colectiva será la suma de la felicidad de los individuos, y no una ficción burocrática “decretada” por el Estado o una ficción publicitaria impuesta por el mercado. Una sociedad en que –gracias a la existencia de una verdadera igualdad de acceso y de oportunidades- las diferencias entre las personas serán el resultado del talento, de la capacidad, del esfuerzo y no como hoy, productos de la injusticia, de la inequidad y del acceso privilegiado y corrupto a los bienes públicos.

Somos una expresión política nítida, con acento popular, responsable y eficiente, entendida por quienes la iniciamos como un espacio en construcción abierto a todos los que se identifiquen con estas ideas y propuestas, y dispuestos también a coincidir en el futuro con quienes quieran avanzar en la construcción del torrente unitario que es necesario articular para superar definitivamente la vieja cultura política, a fin de abrir paso en Venezuela a una sociedad moderna, justa, próspera, integrada al mundo desde la inteligente y asertiva defensa de las necesidades, intereses y posiciones de su propio pueblo.

Es nuestra franca intención, abonar y contribuir en todo lo necesario para la construcción de un gran movimiento popular y democrático, que ponga el acento en el ciudadano, en su profunda convicción democrática y en su clara inclinación progresista y verdaderamente revolucionaria.

Necesario es, levantar una nueva esperanza de transformación para Venezuela, popular por su compromiso con los trabajadores y el desarrollo soberano del país; por su defensa de los intereses sociales de las mayorías que siguen excluidas; de izquierda progresista y revolucionaria porque impulsa los cambios profundos que reclama la sociedad venezolana.
Por eso, para los corruptos de antes, y para los de ahora, nuestro nombre es una exigencia: ¡Abran Paso a la Nueva Democracia! En cambio, para todos los venezolanos, en especial para los habitantes de los barrios populares y para los jóvenes, nuestro nombre es una invitación: ¡Vamos a dar entre todos el paso que hace falta, el Paso a la Nueva Democracia!