martes, 25 de mayo de 2010

Terminó mal el show de Chávez en Guayana

Dom 16/05/2010 - 15:30
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Por:Laclase.info 
El nombramiento de una nueva junta directiva de la CVG fue el escenario escogido por el presidente Chávez para lanzar su engañosa oferta de "control obrero". Luego de haber llevado en la última década a las empresas básicas al desastre, al extremo de que hoy en día la mayoría está funcionando muy por debajo de su capacidad, el gobierno emprendió una operación política, organizativa, y propagandística bajo el engañoso título de "control obrero", para desplazar a los sindicatos, corporativizar al movimiento obrero, y finalmente propinarle una derrota contundente a los trabajadores y hacerlos retroceder en sus reivindicaciones.
Para intentar lavar el rostro del gobierno, el presidente Chávez insistió en que la nueva directiva de la CVG jurara luchar contra la corrupción. Según Chávez, la junta directiva había sido postulada por los trabajadores; en realidad las postulaciones salieron de mesas de trabajo tuteladas por el MIBAM y en las que participaron personas ligadas al PSUV.
Chávez también presentó un balance del Plan Guayana Socialista, según el cual los trabajadores debían participar en algunos procesos administrativos. Una trabajadora de Carbonorca señaló que los planes no se habían ejecutado en más de un 10% de lo previsto, y que la gerencia estaba en contra de cualquier tipo de contraloría por parte de los trabajadores.
Pese a esta contrariedad, el presidente continuó en la misma tónica "obrerista" y "socialista". Por momentos era interrumpido por los trabajadores, que gritaban distintas consignas. Chávez hablaba de la necesidad de la conciencia, de que los trabajadores combatieran la corrupción, que asumieran el control de las empresas y construyeran un nuevo modelo distinto al capitalista, lanzando la surrealista idea de hacer de Guayana una zona socialista (dentro de un país capitalista). Sin embargo, un nuevo tropezón ideológico sufrió el discurso presidencial cuando, ante la presión de los trabajadores, debió abordar el tema de la tercerización. Sin sonrojarse, Chávez dijo de plano que no tenía dinero para absorber a los trabajadores tercerizados, que había que combatir la tercerización pero muy gradualmente, y que la culpa del problema era de las empresas privadas que se enriquecían en su rol de contratistas, ocultando de esa manera lo que es una política de Estado para reducir costos laborales y aumentar las oportunidades de negocios y de corrupción.
"No vengan a pedirme a mí que puje para parir un dinero para acabar con la tercerización, que tendríamos que recurrir no sé a qué fuente porque es un monto bastante grande", guabineó Chávez, quien poco antes hablaba eufórico acerca de "control obrero" y "democracia obrera". Sin embargo, Chávez ordenó comprar Matesi y NorPro, dos empresas que operan en Guayana. Según el rasero del gobierno, no hay dinero para cumplir con las leyes laborales, pero sí lo hay en abundancia para pagar jugosas indemnizaciones a dueños de empresas. Extraño socialismo.
Se tambaleó fuertemente el acto cuando un grupo de trabajadores empezó a reclamar a viva voz que se les adeudaban dividendos contemplados en la contratación colectiva, a lo que Chávez respondió que no se podían pagar utilidades aunque estuvieran en el contrato, si las ganancias no eran suficientes, acusó a los sindicatos de tener vicios cuartorrepublicanos por exigir el cumplimiento de cláusulas económicas, y llegó al extremo demagógico de plantear que él no le quitaría dinero a los hospitales o a "los niños" para pagarle a los trabajadores. Durante varios minutos la tónica "obrerista" dio paso a un discurso rabiosamente antiobrero y antipopular.
El presidente intentó retomar la línea optimista y supuestamente socialista de su discurso, pero el acto ya estaba haciendo aguas. Un trabajador de una de las empresas del aluminio tomó la palabra para denunciar que tenían cuatro años sin aumento salarial, a pesar de que la productividad no había sido afectada. El presidente lo interrumpió rápidamente para decir que él no había venido a discutir aumentos salariales, qué el ya había terminado lo que había venido a hacer. Y pocos minutos después huyó por la derecha.

Chirino emplazó al presidente Chávez a responder al clamor obrero y popular que exige fin al sicariato

Lun 10/05/2010 - 23:3



Por: 
Laclase.info
Chirino, dirigente revolucionario.jpg
Entrevistado el domingo, 9 de mayo, en el programa televisivo "Aló Venezuela", el dirigente del partido Unidad Socialista de Izquierda, Orlando Chirino, se refirió al tema del sicariato antiobrero y a la campaña nacional e internacional que se está impulsando en contra de este terrible flagelo que ha cercenado la vida de dirigentes obreros honestos y revolucionarios, tanto en Aragua como en otras regiones del país.

Chirino explicó que la Corriente Clasista, Unitaria, Revolucionaria y Autónoma (CCURA), ha sido duramente golpeada por el sicariato, ya que ha perdido a siete insignes dirigentes de la UNETE-Aragua, incluyendo a su presidente Richard Gallardo, siendo esta la única federación sindical del país que hasta ahora se ha legitimado en elecciones directas por parte de las bases obreras. Chirino aclaró que el sicariato contra los dirigentes sindicales surgió como un fenómeno ligado a la distorsión del sindicalismo en el sector de la construcción, en el cual durante los últimos 5 años han surgido disputas por el control de obras y de la asignación de puestos de trabajo; no obstante, en los últimos años el sicariato ha empezado a golpear a dirigentes sindicales de otras áreas, y que se destacan por su defensa incondicional de los derechos de los trabajadores. Responsabilizó al gobierno por haber contribuido con su inacción y con un clima general de impunidad a que avanzara el sicariato en la construcción, y que ahora amenaza con generalizarse, limitando el derecho de los trabajadores a organizarse y luchar por la defensa de sus derechos.
Rememoró el caso del triple asesinato ocurrido en La Encrucijada, en Aragua, contra Richard Gallardo, Luis Hernández, y Carlos Requena, tres destacados dirigentes de la UNETE-Aragua y CCURA; y que en el caso de Gallardo y Hernández habían participado como candidatos por la USI en las elecciones regionales y locales del año 2008, cuatro días antes de caer asesinados. Chirino denunció que hasta la fecha no se ha investigado a los principales sospechosos de este crimen, a saber: el alcalde del municipio Zamora, Aldo Lovera, y las mafias sindicales de la construcción encabezadas por Alexis Díaz y Tomás Pérez; así como los patronos de la empresa Alpina. Como un hecho significativo, recordó que el día de las elecciones regionales, pistoleros vinculados a la campaña de Aldo Lovera vaciaron sus armas de fuego frente a la empresa Pepsi Cola, en Villa de Cura, donde era dirigente sindical Luis Hernández, quien había sido candidato a alcalde en esa localidad.
Luego del triple asesinato, se realizó un contundente paro regional de trabajadores, y la respuesta del gobierno fue acusar del asesinato a un trabajador de Pepsi Cola cuyos compañeros atestiguan que estuvo trabajando en la empresa la noche del crimen. Pese a las declaraciones del presidente Chávez, en el sentido de que debía investigarse el asesinato y particularmente la vinculación de una empresa extranjera en el caso, la realidad es que nunca se hizo tal investigación, y que, por el contrario, se violaron los acuerdos por medio de los cuales se conformó una comisión de la verdad integrada por familiares de las víctimas, representantes de la UNETE-Aragua, y del gobierno regional.
El más reciente caso de sicariato antisindical es el del dirigente de Manpa-Higiénicos, Jerry Díaz, asesinado por sicarios en la ciudad de Maracay hace dos semanas. Chirino llamó la atención sobre la coincidencia del ataque sicarial con la creciente criminalización de la protesta obrera, que mantiene preso a Rubén González en Guayana, así como a centenares de dirigentes obreros con regímenes de presentación, o amenazados por procesos penales, como los trabajadores de la contratista Camila, de SIDOR, o los 15 trabajadores petroleros del estado Zulia.
Chirino continuó explicando que en estos momentos se desarrolla una intensa campaña nacional e internacional contra el sicariato, a la que han adherido importantes personalidades, como diputados, ex magistrados de la CSJ, dirigentes sociales y políticos, e incluso militantes de base del chavismo y de una corriente sindical del PSUV.
El dirigente de la USI anunció que solicitarán formalmente una cita a la Fiscal General de la República y al Ministro del Interior y Justicia, para requerir que se investigue a fondo estos crímenes contra dirigentes obreros y que cese la impunidad, para de esta manera brindar mayores garantías al ejericio del derecho a la vida y proteger efectivamente la libertad sindical. Concluyó haciendo un llamado directo al presidente Chávez para que responda a la exigencia de justicia para las víctimas del sicariato y tome medidas concretas e inmediatas frente a esta situación de violencia e impunidad que lesiona a la clase obrera.

lunes, 10 de mayo de 2010