miércoles, 1 de julio de 2009

Construyamos un Proyecto de Cambio para el País.



Construir un proyecto de cambio para Venezuela sigue siendo un reclamo histórico. Pese a la trascendencia de los grandes esfuerzos, que a lo largo de nuestra historia hemos librado como pueblo, para abrirnos un camino de libertad y justicia social, el resultado hasta ahora ha sido la frustración de la esperanza mayoritaria y el reparto de las riquezas nacionales como botín, por parte de las camarillas que se han turnado en el poder.
Desde el inicio de los tiempos, casi todos los grupos que han gobernado en lo que hoy es Venezuela no la han visto como un país para desarrollar, sino como un botín para saquear. Como SU botín.
Mientras más dinero había en el país, más crecían las desigualdades, la corrupción y la pobreza. Gobiernos entreguistas saturados de incompetencia, prepotencia y corrupción promovieron la masificación de la miseria.
El entreguismo, el pragmatismo y el oportunismo han signado hasta ahora a las corrientes políticas predominantes, detrás de supuestas ideologías y grandilocuentes proyectos de “desarrollo nacional”, se han enmascarado las prácticas sectarias y burocráticas, que han conducido al país a una delicada situación de vulnerabilidad como nación. Profundizándose perversos procesos regresivos de rentismo y desindustrialización, pérdida de soberanía económica, tecnológica y alimentaria, profundizando nuestra atrasada condición de país con economía dependiente monoproductora y monoexportadora.
Esta breve caracterización del país, es aún más alarmante si observamos sus consecuencias sociales, un país mayoritariamente urbanizado, con ciudades rodeadas de cordones de pobreza donde el hacinamiento, los precarios servicios públicos de educación y salud, el desempleo y el subempleo, generan la consolidación de todo tipo de males sociales, en medio de las cuales, importantes sectores populares viven en la desesperanza y en un estado de sobrevivencia social, realmente deprimente, con subempleo, inseguridad social y personal.
Este cuadro de deterioro nacional, resultante de un acumulado de décadas, donde el modelo capitalista dependiente fracasó estrepitosamente, tanto como la pretensión neoliberal que se impone parcialmente desde los años 80, lejos de superarse con el advenimiento de la burocracia hoy en el poder, se ha visto sensiblemente profundizado.
Hoy somos un país más dependiente y vulnerable que antes, más inseguro, con perdida objetiva de derechos sociales y laborales, con menos libertades democráticas y mayor precariedad en sus organizaciones sociales y políticas. Con un capitalismo monopolista de Estado sustentado por una autocracia autoritaria y legalista, que con el afán de sostenerse indefinidamente en el poder, manipula las legitimas aspiraciones de redención social de las mayorías nacionales y la generalizada conciencia de no retornar al pasado puntofijista.
Se ha profundizado la dependencia rentista, el endeudamiento externo e interno, la ruina de la pequeña y mediana empresa, la importación masiva de alimentos, la entrega e hipoteca de nuestros recursos al capital trasnacional mediante la creación de las empresas mixtas y de la venta a futuro de nuestro petróleo a países como Brasil (4.300 millones de dólares), China (8 mil millones de dólares) y Japón (3 mil 500 millones de dólares). (1)
“En 1936, del total exportados por Venezuela, 9,0% correspondía a bienes distintos al petróleo. Esos bienes eran, principalmente, ganado, carnes, cueros, café y cacao. Setenta y dos (72) años después, en 2008, de todos los productos que el país vendió al exterior, apenas 6,5% fueron artículos diferentes al petróleo, representados por acero, aluminio y ciertos productos petroquímicos. Aquel país, que exportaba carne y ganado en pie hace aproximadamente un siglo, ahora tiene que comprar casi el 50% de la carne que consume a Argentina, Colombia, Brasil y también Nicaragua...” (2)
(2)


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“la deuda interna en el año 1998 fue de Bs. 2.530.346 millones de bolívares, al cierre del año 2008 ascendió a la cifra de Bs.30.515.000 millones de bolívares: un crecimiento nominal del 1.106%. … La deuda externa para el año 1998 fue de $23.311 millones de dólares, al cierre del año 2008 el monto ascendió a $29.958 millones de dólares, reportando un crecimiento del 28,08%, pero por el efecto de las devaluaciones el peso es mayor que la deuda interna; del 100% de la deuda total el 38% es deuda interna y el 62% es deuda externa.” (3)

Orientación ideológica del proyecto de cambio.

Con el objetivo de abrir el debate para la construcción de un proyecto de cambio que oriente la lucha por las transformaciones que reclama el país, sin demagogias ni manipulaciones, formulamos algunas tesis iniciales para que se enriquezcan y profundicen en el estudio y el intercambio abierto.
Porque de eso se trata: de construir un proyecto de cambio, comprometido con los intereses nacionales, de los trabajadores, de los sectores populares, y de las capas medias, con el desarrollo soberano del país y con la verdadera redención social de las mayorías que siguen excluidas.
Para el avance cierto de un esfuerzo de construcción colectivo y de perspectiva histórica, nos ubicamos alejados del oportunismo que hasta ahora han pervertido la acción política y social de importantes agrupaciones e individualidades del campo revolucionario y progresista, produciendo una cadena de perdida de esfuerzos y de frustraciones,
Partimos en principio, que es necesario clarificar el referente teórico metodológico que sirva de instrumento útil para la comprensión de la realidad, en claro compromiso ideológico de los intereses sociales al que deben responder los objetivos estratégicos del proyecto de cambio en cuestión.
En este sentido, asumimos la fuente marxista como corriente de pensamiento y no como doctrina, que históricamente ha inspirado y orientado las luchas populares, de manera creativa, con visión científica, y evitando todo tipo de religiosidad y anquilosamiento.
Es indispensable, para ello, que nos adentremos en un terreno difícil y exigente, donde nada está preestablecido ni se resuelven complejas realidades con declaraciones de fe, de aquellos que de manera superficial y hasta irresponsable, creen que con declararse creyentes de algún dogma, ya tienen resueltas todas las incógnitas del universo.
La historia proporciona demostraciones suficientes de los desaciertos y frustraciones a que han conducido tanto las intoxicaciones ideológicas, como los pragmatismos oportunistas, y valga señalar que por experiencia propia, hemos constatado como son dos caras de la misma moneda. Muchos han sido los proyectos que justifican con dogmas ideológicos el más ramplón de los oportunismos conocidos.
De igual manera, nos consideramos parte de las luchas libertarias que han animado las ideas de izquierda, donde la democracia se realiza al lado del avance hacia la emancipación de los trabajadores, y la superación autentica de la inequidad social, como objetivo histórico irrenunciable. Sin negar la importancia de la lucha por las reformas, pero concibiéndolas como escenario para la movilización y la toma de conciencia social, para la maduración del movimiento que a la postre, y de manera auténticamente protagónica, será capaz de definir y conquistar su destino, sin necesidad de caudillos ni de burocracias “esclarecidas”.
Nos negamos a participar en la rendición ideológica, de renunciar a luchar por el objetivo histórico de conquistar como pueblo, una sociedad justa, soberana, sin explotados ni explotadores, excusándose en el fracaso de las experiencias “socialistas” que en el mundo desaparecieron en manos de las autocracias personalistas y burocráticas ya conocidas, y en la “viabilidad” de las reformas de un capitalismo “más humano”.
Reafirmamos que el capitalismo no es la opción final del progreso de la humanidad, dada su comprobada incapacidad de garantizar el acceso equitativo a la riqueza producida, aunque reconocemos que como estadio importante en su desarrollo deben ser mantenido sus avances, muchos de los cuales son el resultado de las luchas populares y democráticas que por la conquista de más libertad y dignidad para las mayorías, han librado los pueblos.
Nos inscribimos en esta perspectiva histórica, la de luchar por la libertad, la democracia, la igualdad, el desarrollo soberano del país, la participación protagónica del pueblo en la definición de su destino, rechazando cualquier desviación caudillesca, sectaria o burocrática, que han sido factores fundamentales para el fracaso de las experiencias populares conocidas hasta ahora en el mundo.
Concebimos la democracia no sólo como conjunto de formalidades y mecanismos institucionales, sino como forma de vida que supone, implica y exige tolerancia, inclusión, amplia participación y protagonismo popular, reconocimiento de la legitimidad de las diferencias y estímulo a su debate en libertad.
De igual modo, creemos indispensable el deslinde con aquellas ideas simplistas, de renunciar al ideario socialista por la coyuntura actual donde una burocracia oportunista y militarista, esconde sus políticas reaccionarias y dictatoriales detrás de un supuesto socialismo del siglo XXI, que sólo busca manipular la enorme conciencia de cambio que ha venido madurando en nuestro pueblo, luego de vivir en carne propia el fracaso de los gobiernos orientados en la socialdemocracia, el socialcristianismo y el neoliberalismo.
En nombre de la democracia, se sostuvo durante décadas en nuestro país, el entreguismo, la inequidad, la represión y la corrupción. Pero las luchas democráticas siguen planteadas como el espacio idóneo para la superación hacia formas políticas superiores para los pueblos conducirse como sociedad, de manera civilizada y pacifica.
Así mismo, en nombre del socialismo, se han sostenido en el mundo y ahora pretenden hacerlo en nuestro país, burocracias autoritarias, corruptas e incapaces que han generado más bien el atraso y la perdida de importantes reivindicaciones sociales y políticas, a nuestros pueblos. Pero las luchas por la libertad y la emancipación de los trabajadores, siguen planteadas como objetivo histórico de la humanidad, de alcanzar una sociedad más justa, más humana, sin explotación y con bienestar para todos.
Reivindicamos entonces, que el pensamiento socialista es nuestro referente teórico, en un proceso de recreación correspondiente con la realidad y con la crítica a las experiencias históricas y a nuestras condiciones como país. Para nosotros, el socialismo debe ser coherente con la democracia y la participación directa del pueblo y de sus organizaciones autónomas.
Por tanto, su realización debe ser resultado de la toma de conciencia y del convencimiento de las mayorías, y no de una imposición dirigida por una “vanguardia esclarecida” que ineluctablemente derivaría antes o después, en burocracias corruptas alejadas del sentir y los intereses de las mayorías que reclaman representar.
En este sentido, nos orientamos por un proyecto de desarrollo nacional, que supere el rentismo y que, en un proceso de persuasión y participación de los actores económicos, privilegie a la producción nacional, privada, pública, autogestionaria y de producción social, tendiendo a la diversificación económica y la autosuficiencia nacional en un marco de justa integración con el resto del mundo, desarrollando la producción, la industrialización, la distribución y la comercialización, para alcanzar los niveles que permitan el bienestar y la equidad para el conjunto de la nación.
Construir una sociedad con justicia social y plenas libertades democráticas pasa por realizar en Venezuela algo más que mejoras en la eficacia de mecanismos de gestión puntuales o de formas de representación específicas, el Estado venezolano necesita un cambio radical para establecer una relación no autoritaria con la sociedad, para dar paso a uno que resulte del poder social que emane de la toma de conciencia del pueblo en el ejercicio de su protagonismo genuino.
Creemos en un socialismo que no signifique capitalismo de Estado, que la moral y la conducta de un verdadero revolucionario son incompatibles con el culto a la personalidad y con la compulsión militarista, y en la certeza de que la construcción del socialismo es indivisible de la lucha por la libertad y la democracia.
Una propuesta socialista que signifique levantar una nueva esperanza de transformación para Venezuela, debe deslindar de la autocracia burocrático-militarista incapaz de realizar los cambios sociales y políticos que el pueblo necesita y reclama, y también de sectores y grupos que se enfrentan a la autocracia porque rechazan cualquier cambio, nostálgicos ansiosos de la restauración para regresar a lo peor del pasado.
En un proceso ininterrumpido de debate acerca del proyecto socialista que requiere nuestro país, desarrollaremos estas propuestas, abordando aspectos concretos relacionados con: Realidad actual del capitalismo a nivel internacional, caracterización de la sociedad venezolana y del régimen político actual, el socialismo y sus experiencias internacionales, etc…


Acerca del instrumento organizativo.

En las luchas populares y en el aprendizaje que ellas producen, se encuentra el escenario donde crece y madura la conciencia que hará posible el desarrollo y realización de estas ideas, para lo cual se requiere, ineludiblemente, la articulación de fuerzas sociales y políticas que encarnen el proyecto que recoja las transformaciones que reclama el país.
Es fundamental, en este sentido, la construcción de un referente político con claro perfil ideológico, coherente y con la suficiente amplitud y flexibilidad para atraer a la acción organizada todas las voluntades posibles, y para que pueda ser eficiente como escenario de debate y acción creadora.
Creemos en la construcción de un nuevo tipo de partido democrático que supere el viejo papel de los partidos políticos como “correas de transmisión” entre el Estado y la sociedad, en maquinarias clientelares, en agencias de empleos, en centros de distribución de contratos, en fin, en mecanismos para-institucionales para la distribución de la renta, en tentáculos de corrupción.
Una organización, con la más profunda y amplia democracia interna en su debate y en sus mecanismos de toma de decisiones, que rompe con las prácticas personalistas. Por tanto, pretendemos un movimiento con una estructura organizativa sencilla que reconozca los liderazgos naturales. Una organización que pregona la lucha democrática, y electoral, la lucha social, el debate ideológico y la movilización de las bases de la sociedad, superando las prácticas burocráticas y politiqueras que de espaldas al pueblo pretenden decidir acerca de su destino sin contar con su participación y protagonismo.
Una expresión política nítida, con acento popular, un espacio en construcción abierto a todos los que se identifiquen con estas ideas y propuestas, y dispuestos también a coincidir con quienes actúan en la construcción del torrente unitario que se produce a partir de la defensa de los intereses comunes de las mayorías.
Para abonar y contribuir en todo lo necesario para la construcción de este proyecto de cambio, impulsaremos la constitución de centros de estudio desde las bases, para el análisis, el debate y el intercambio de ideas que definan el norte del proyecto de transformación socialista que se corresponda con la realidad actual, y se inserte en las luchas concretas del pueblo para contribuir al fortalecimiento ideológico y político organizativo de sus organizaciones.
Los centros de estudio serán espacio para el fortalecimiento de liderazgos sociales y políticos a partir del debate creador, para profundizar el conocimiento de la realidad en que nos toca actuar, para hilvanar el accionar cotidiano con base a planteamientos transformadores y no en base al oportunismo que conduce a las disputas clientelares y burocráticas que han degenerado a las organizaciones políticas y sociales de nuestro país.
Estos núcleos de análisis, debate y acción política, deberán ser capaces de actuar como centros de generación de ideas novedosas, de construir esas ideas junto a la gente, y de trascender el mero rechazo a los vicios del pasado y del presente para comprometerse también al diseño y construcción de un proyecto de futuro y a trabajar para y por un mejor país, en vez de seguir repitiendo o reciclando las viejas fórmulas del oportunismo y el clientelismo.

(1) José Rafael López Padrino
(2) Econ. José Guerra
(3) Econ. Jesús Cacique.

Paso a la Nueva Democracia.
Junio de 2009.